Hastío. Hastío que fue creciendo a través de los quince años que trabajo en la misma empresa, en la misma oficina cuadrada, en el mismo escritorio y sentado en la misma silla. La silla que tiene grabada sobre el cuero las formas de mis nalgas. Realizo mi tarea sin levantar la vista para no ver el retrato colgado frente a mí y que dice al pié: “A nuestro ilustre fundador”. Lo hago desde que comencé a ¿imaginar?, que el “ilustre” se reía de mí. Levanto, esta vez,la vista. Hoy no tendría que haber venido; mañana presentaré mi renuncia (digo en voz alta) El hombre del retrato me mira ahora con odio. Me levanto y lo enfrento desafiante. Comienzo a sentir fiebre. Una transpiración helada moja mi camisa. Las formas de los objetos se van desdibujando. Alucinado, veo que la pared frontal de la oficina y la que tengo a mis espaldas, comienzan silenciosamente, a deslizarse hacia mí. Intento huir, pero el pánico ha paralizado mi cuerpo. Las paredes siguen avanzando. Me aplastan. Escucho el crujir de mis huesos. Quiero gritar y no puedo. Solo soy una lámina entre dos paredes, ahora convertidas en una. Mi oficina es ahora un espacio vacío; el hombre que se ocupa de la limpieza, viéndolo, coloca dos macetones con plantas artificiales.
Pasan las horas, pasan los días, pasan los meses… Nadie nota la ausencia del oficinista.
jueves, 29 de septiembre de 2011
jueves, 7 de octubre de 2010
LA FIESTA
Por la mañana…
Les dije que me dolía el pecho. Solo eso. ¿Por qué armaron tanto alboroto, si hace tanto tiempo que me pasa esto? Escuché la sirena de la ambulancia que llegaba. Un médico con cara preocupada, me revisó de pies a cabeza. Tendremos que darle un calmante (les dijo), es lo único que puedo hacer; ya es tarde. ¡Claro que es tarde! (pensé). Teníamos que prepararnos para ir al cumpleaños de mi nieta Clarita. Solo quería que me dieran el calmante, para tranquilizarlos y me dejaran levantar. Me lo dieron; no uno sino tres.
Por la noche…
Por fin llegamos al lugar de la fiesta. Había numerosos autos estacionados, porque Clarita tiene muchos amigos. Yo bien maquillada, pero el encaje me raspaba el cuello. El salón no era muy grande y adornado con demasiadas flores. Me ubicaron en un buen lugar, resplandeciente de velas, desde donde podía observarlo todo. Estaban todos los parientes y algunos vecinos que pasaban a saludarme. Clarita y mi hija, de a ratos, me hacían compañía. No las veía contentas. Me acariciaban y se les caía alguna lágrima. Debe ser que la fiesta no está resultando como esperaban (pensé; pero no lo dije). Había gente que caminaba de aquí para allá, y otros se apoltronaban en mullidos sillones. Don camareras ofrecían café, algún canapé y alguna copita. A mí no, porque sabían que esa mañana no la había pasado bien. No se escuchaba música. La verdad es que me estaba aburriendo y ya comenzaba a molestarme el olor que desprendían las flores. Ya pasadas algunas horas, algunas mujeres luchaban con sus chales. Se ve que sentían frío. Yo no. Los calmantes me hicieron efecto. Ya no sentía ningún dolor. Decidí dormirme.
Les dije que me dolía el pecho. Solo eso. ¿Por qué armaron tanto alboroto, si hace tanto tiempo que me pasa esto? Escuché la sirena de la ambulancia que llegaba. Un médico con cara preocupada, me revisó de pies a cabeza. Tendremos que darle un calmante (les dijo), es lo único que puedo hacer; ya es tarde. ¡Claro que es tarde! (pensé). Teníamos que prepararnos para ir al cumpleaños de mi nieta Clarita. Solo quería que me dieran el calmante, para tranquilizarlos y me dejaran levantar. Me lo dieron; no uno sino tres.
Por la noche…
Por fin llegamos al lugar de la fiesta. Había numerosos autos estacionados, porque Clarita tiene muchos amigos. Yo bien maquillada, pero el encaje me raspaba el cuello. El salón no era muy grande y adornado con demasiadas flores. Me ubicaron en un buen lugar, resplandeciente de velas, desde donde podía observarlo todo. Estaban todos los parientes y algunos vecinos que pasaban a saludarme. Clarita y mi hija, de a ratos, me hacían compañía. No las veía contentas. Me acariciaban y se les caía alguna lágrima. Debe ser que la fiesta no está resultando como esperaban (pensé; pero no lo dije). Había gente que caminaba de aquí para allá, y otros se apoltronaban en mullidos sillones. Don camareras ofrecían café, algún canapé y alguna copita. A mí no, porque sabían que esa mañana no la había pasado bien. No se escuchaba música. La verdad es que me estaba aburriendo y ya comenzaba a molestarme el olor que desprendían las flores. Ya pasadas algunas horas, algunas mujeres luchaban con sus chales. Se ve que sentían frío. Yo no. Los calmantes me hicieron efecto. Ya no sentía ningún dolor. Decidí dormirme.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
SECRETO DE MUJER
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Tengo una esponja
donde el cuore hay que tener.
Tango. Letra: Antonio Botta
Pedro me hace reír hasta quedarme sin aliento. José me lleva a bailar hasta la madrugada. Manuel me deja embobada con sus reflexiones filosóficas. Lucas cocina platos especiales para mí. Roberto es mi confidente paciente. Brat Pit me mata con su carita versátil.
Me acuesto con Rubén y tengo los orgasmos soñados por cualquier mujer, porque no solo estoy con él. Aparecen de la nada... Pedro, José, Manuel, Lucas, Roberto y Brat Pit.
¿qué voy a hacer?
Tengo una esponja
donde el cuore hay que tener.
Tango. Letra: Antonio Botta
Pedro me hace reír hasta quedarme sin aliento. José me lleva a bailar hasta la madrugada. Manuel me deja embobada con sus reflexiones filosóficas. Lucas cocina platos especiales para mí. Roberto es mi confidente paciente. Brat Pit me mata con su carita versátil.
Me acuesto con Rubén y tengo los orgasmos soñados por cualquier mujer, porque no solo estoy con él. Aparecen de la nada... Pedro, José, Manuel, Lucas, Roberto y Brat Pit.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
DESTINO
Corría. El hombre de piloto gris batido por el viento, corría o volaba como un ave. Nadie supo si huía de la vida o iba al encuentro con la vida. Cruzó el paso a nivel. El tren lo vio de frente. No frenó.
lunes, 13 de septiembre de 2010
SOMOS LOS MUCHACHOS DEL ...
Dicen los hinchas que al futbol se juega por pasión. Pedro era una excepción. Lo único que ambicionaba, al jugar para su equipo, era vencer (en lo posible por gole ada) Para su desgracia, en los últimos años, el campeonato lo ganaban siempre los "charrúas”. Poco a poco, la rabia fue creciendo dentro de él. Tanto creció,que le provocó una úlcera estomacal. Fue entonces que se le ocurrió la idea. Si se unían con otros clubes, poniendo cada uno lo mejor, seguro podrían hacer polvo a “Los charrúas”. Era una idea loca; pero Pedro ya estaba un poco loco.
Entre Gallos y medias noches logró hacer una reunión multitudinaria, con los pre sidentes, los contadores, los directores técnicos, los preparadores físicos y los jugadores invitados. La propuesta de Pedro fue aceptada. Lo primero, para darle una estructura al nuevo club, era contar con un presidente. La discusión fue dura (porque es sabido que la comisión directiva es la que maneja la plata) Fue elegido Fernandez (el único presidente que no tenía a su club al borde de la quiebra) Pasaron a debatir quién sería el director técnico. Todos se postularon. Cada uno dio las razones que creía tener a su favor: que era el más apto para evaluar,seleccionar , perfeccionar… Llegada la medianoche fue nombrado Pedro, en reconocimiento a su capacidad, demostrada, de liderazgo. Faltaba decidir quienes jugarían el próximo partido y que puestos ocuparían. La situación se puso tensa. No faltaron los insultos. A las piñas no llegaron, gracias a la intervención de Pedro. No dejaría que su proyecto se arruinara por esos estúpidos. Menos ahora que era el director técnico del nuevo equipo (se decía). Su rostro se crispaba cada vez más. No podía vomitar su bronca, porque un buen director técnico tiene que saber manejar y dirigir un grupo, afrontando con serenidad situaciones conflictivas. ¡Jugarán los que tienen mayor trayectoria! (dijo, con voz firme y presionando con una mano su estómago) Sorprendidos, todos asintieron con la cabeza. Faltaba un nombre que los representara. Alguien, propuso "COMPINCHES" y fue aplaudido. ¿Y los colores de la camiseta? (se atrevió a preguntar un chico que los observaba), dando comienzo a una nueva contienda. Tan larga fue, que los que no fumaban, fumaban; otros se hacían una siestita y más de uno se fue a ver si conseguía un choripán. Fue Fernandez el que, golpeando la mesa, aseguró que sería a rayas, con todos los colores de las antiguas camisetas de los, ahora, ex clubes. Uno de los jugadores pensó que sería un mamarracho (no lo dijo, por temor a que lo expulsaran) Cumplidos los trámites jurídicos, comenzaron las concentraciones.
A pesar de sus esfuerzos, Pedro no lograba que los jugadores formaran un equipo cohexionado (cada uno "pateaba para su lado")Tomó conciencia que no es lo mismo estar juntos que amontonados.
El partido decisivo del campeonato lo volvieron a ganar “Los charrúas”.Pedro no pudo asistir porque su úlcera sangraba.
Entre Gallos y medias noches logró hacer una reunión multitudinaria, con los pre sidentes, los contadores, los directores técnicos, los preparadores físicos y los jugadores invitados. La propuesta de Pedro fue aceptada. Lo primero, para darle una estructura al nuevo club, era contar con un presidente. La discusión fue dura (porque es sabido que la comisión directiva es la que maneja la plata) Fue elegido Fernandez (el único presidente que no tenía a su club al borde de la quiebra) Pasaron a debatir quién sería el director técnico. Todos se postularon. Cada uno dio las razones que creía tener a su favor: que era el más apto para evaluar,seleccionar , perfeccionar… Llegada la medianoche fue nombrado Pedro, en reconocimiento a su capacidad, demostrada, de liderazgo. Faltaba decidir quienes jugarían el próximo partido y que puestos ocuparían. La situación se puso tensa. No faltaron los insultos. A las piñas no llegaron, gracias a la intervención de Pedro. No dejaría que su proyecto se arruinara por esos estúpidos. Menos ahora que era el director técnico del nuevo equipo (se decía). Su rostro se crispaba cada vez más. No podía vomitar su bronca, porque un buen director técnico tiene que saber manejar y dirigir un grupo, afrontando con serenidad situaciones conflictivas. ¡Jugarán los que tienen mayor trayectoria! (dijo, con voz firme y presionando con una mano su estómago) Sorprendidos, todos asintieron con la cabeza. Faltaba un nombre que los representara. Alguien, propuso "COMPINCHES" y fue aplaudido. ¿Y los colores de la camiseta? (se atrevió a preguntar un chico que los observaba), dando comienzo a una nueva contienda. Tan larga fue, que los que no fumaban, fumaban; otros se hacían una siestita y más de uno se fue a ver si conseguía un choripán. Fue Fernandez el que, golpeando la mesa, aseguró que sería a rayas, con todos los colores de las antiguas camisetas de los, ahora, ex clubes. Uno de los jugadores pensó que sería un mamarracho (no lo dijo, por temor a que lo expulsaran) Cumplidos los trámites jurídicos, comenzaron las concentraciones.
A pesar de sus esfuerzos, Pedro no lograba que los jugadores formaran un equipo cohexionado (cada uno "pateaba para su lado")Tomó conciencia que no es lo mismo estar juntos que amontonados.
El partido decisivo del campeonato lo volvieron a ganar “Los charrúas”.Pedro no pudo asistir porque su úlcera sangraba.
martes, 31 de agosto de 2010
AVISO CLASIFICADO
RUBRO VENTA
-Vendo mujer de buen pedigree,domesticada para la obediencia, cariñosa con todos los del hogar, vacunada, desparasitada y con garantía sanitaria. Treinta años de uso. Tratar con el dueño al 123-4567. Precio a convenir. Gran oportunidad.
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lunes, 23 de agosto de 2010
MANÍA
Esta manía de estar enamorada de vos sin conocerte
Esta manía de vagabundear en círculo buscándote y fracasar
Esta manía de enredarme en la telaraña
de manos de tres dedos
de brazos de árboles castrados
de bocas mudas
de carbones no encendidos
solo por descubrirte
Esta manía de estar enamorada de vos y no encontrarte
¿Existís? Sé que existís; existís
Cuando llegues te reconoceré y será siempre primavera
porque custodiaré el sol en mi bolsillo
Esta manía de vagabundear en círculo buscándote y fracasar
Esta manía de enredarme en la telaraña
de manos de tres dedos
de brazos de árboles castrados
de bocas mudas
de carbones no encendidos
solo por descubrirte
Esta manía de estar enamorada de vos y no encontrarte
¿Existís? Sé que existís; existís
Cuando llegues te reconoceré y será siempre primavera
porque custodiaré el sol en mi bolsillo
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