
Pintura: "invisible", acrílico sobre tela de mi admirada VANESA GIORDANO.
Le ha robado todo
menos la silla en la que está sentada
Sus hombros vencidos caen
empujando los brazos delgados
entre largas hilachas de pelo mustio
Sus manos se cruzan lánguidamente sobre la falda
sin nada que retener
No conserva ni el recuerdo de las risas
no emite gritos de protesta
y sus labios se van desdibujando
Sus pupilas dilatadas por la sal
observan las distancias recorridas
El ladrón fue el tiempo
y ella lo espera
sentada en su silla
para que termine su trabajo